16 cosas que aprendí en 20 años de ser jefe

16 cosas que aprendí en 20 años de ser jefe
Photo by Quino Al / Unsplash

Empecé a tener gente a cargo a mis 15 años (2002). En esa época había creado una empresa para desarrollar productos digitales llamada BOS Multimedios, la cual duró 5 años y lanzamos más de 100 sitios.

Luego, a mis 25 años, coordiné equipos en Argentina y México para una campaña presidencial.

A los 26 armé y dirigí una agencia política, y de ahí en adelante estuve liderando distintos equipos en distintas empresas, algunos chicos de 5 personas y otros grandes de 40.

Con cada equipo en el que estuve fui aprendiendo cosas, corrigiendo errores, entendiendo mejor a los seres humanos y descubriendo mis fallas de origen, o sea, esas cosas negativas que uno tiene muy arraigadas y no se da cuenta.

¿Qué aprendí en 20 años de ser jefe? Te lo comparto en estos consejos que creo son los más importantes:


Este artículo está vivo, quiere decir que lo iré actualizando con nuevos aprendizajes que recuerde y que tenga con el paso del tiempo.


1. No todo tiene que ser como vos querés

Ellos son los expertos, por algo los contrataste.

No todo tiene que pasar por vos ni tener siempre la última palabra y, muchas veces, no vas a estar de acuerdo con la solución planteada, ¿y sabés qué? Tenés que aceptar que quizás hay algo que no estás viendo y el otro sí, que no siempre tu punto de vista es el indicado. Confiá en la gente que está a tu cargo. Ellos también saben de lo que están hablando.

A mí me pasó particularmente con temas de diseño, donde había cosas que no me terminaban de cerrar pero la persona que lo hizo estaba muy confiada. A veces hay que llegar a un punto medio y es finalmente el cliente el que te va a decir si está bien o no. De a poco fui soltando y dándome cuenta que mi gusto no es el de todos, y que aunque el resultado no sea exactamente lo que yo haría, no quiere decir que esté mal.

2. Respetar el tiempo de tu equipo

Tanto el personal como el necesario para hacer su trabajo.

Intentá que cuenten con las horas suficientes para las tareas que tengan que realizar. Estar constantemente a las corridas, trabajando hasta cualquier hora y siempre apagando incendios solo va a mermar la calidad del entregable, además de la salud mental de los involucrados.

Dales el espacio para que puedan desarrollar su vida fuera del trabajo. Evitá las juntas después del horario acordado, o al menos que se vuelva una costumbre, para que sepan que a partir de las 6 PM pueden ir al gimnasio, a visitar a su familia, salir a pasear o lo que quieran hacer, sin sentir que en cualquier momento les pueden pedir algo.

3. Permitir el error

Como parte de la cultura de tu equipo. Sin error no hay innovación ni crecimiento.

"Move fast and break things. Unless you are breaking stuff, you are not moving fast enough."
- Mark Zuckerberg

Me refiero tanto en las ideas como en las ejecuciones. Se puede plantear una idea sin sentido, de la cual muchas otras con sentido pueden nacer. Y en la ejecución siempre hay que ser conscientes de que existe un margen de error, no es lo ideal, pero nunca nada es ideal. Somos seres humanos, nos equivocamos, y el no permitir el error solo estresa a la gente al punto tal de que comete más y merma la capacidad creativa.

Y es tu trabajo como jefe que tu trato con clientes o superiores sea tal que permita pedir las disculpas del caso y corregir el problema, sin que pase a mayores ni sea catastrófico para la relación. De esta forma absorbés la presión y al mismo tiempo tenés contemplado el error para que se desarrolle a mucha mayor velocidad tu equipo.

4. Somos todos seres humanos

Y tenemos nuestros días buenos, malos, aspiraciones, problemas, gustos, ganas... Tanto vos, como ellos y tus propios jefes. Ninguno es de una raza superior ni tiene poderes sobrenaturales.

La importancia de este punto reside en la empatía, en entender al otro como un igual desde el punto de vista humano. Que pudo pasar una noche mala, tener problemas con su pareja o familia, o no estar bien por muchos motivos.

Y para evitar tratar a tu equipo como máquinas, eso de "bueno, se trabajará toda la noche" o mandar correos un sábado es olvidarse que del otro lado hay un ser humano. Hay excepciones, a veces se tiene que hacer un esfuerzo de más, pero nunca tratarlo como algo normal dentro del trabajo porque perdimos todos.

5. Establecer planes de carrera

Para que sepan la dirección hacia la cual ir. Y si no hay más crecimiento vertical, también tenerlo claro para intentar buscar uno horizontal o de responsabilidades.

No tener rumbo dentro de una empresa, equipo o profesión estresa mucho, resta motivos para despertarse a la mañana. Como jefe vos tenés que mantener a tu equipo motivado, además de saber bien cómo va a ir creciendo tu estructura, y los planes de carrera te ayudan con las dos cosas.

En uno de mis últimos equipos los planes eran muy sencillos:

  • Se empezaba como junior en alguno de los equipos.
  • Se pasaba por semi senior y senior.
  • Luego esa persona podía obtener la gerencia.
  • Y la gerencia podía conseguir una subdirección.

Este último salto, por distintos motivos, nunca se dio. Pero los demás crecimientos sí, y mucho. Eso te da una idea de hasta dónde podés aspirar y para qué trabajar cada día un poco más y mejor.

6. Ser honesto con la información privilegiada

No es contar todo lo que se sabe, porque es incorrecto, pero sí dar seguridad por medio de la honestidad.

Uno como jefe tiene información privilegiada sobre muchas cosas: desde situaciones de la empresa hasta dentro del equipo, como puede ser la posibilidad de que alguien tenga un aumento o promoción, o de que se esté planeando prescindir de sus servicios.

La comunicación no tiene que tratarlos de tontos. Evitar la mentira. Si es necesario ocultar información por temas estratégicos, está bien, pero hay que ser claro con ello. Explicar que en estos momentos todavía se están definiendo las cosas, que no se va a comunicar nada, pero dales la tranquilidad con lo que sí puedas contar.

De todas maneras, y esto pasa tanto en empresas grandes como chicas, todos se terminan enterando de todo antes de cualquier comunicación oficial. No incentives el radio pasillo ni sumes a la incertidumbre. Comunicá lo que puedas, tranquilizá, demostrá liderazgo y aplomo para que confíen en que les dirás las cosas cuando sea el momento indicado.

7. Explicar las razones detrás de una decisión

"Porque yo lo digo" y "porque sí" dejalo para tus hijos (y no, tampoco, pero sigamos).

En el trabajo es importante explicar los motivos detrás de una decisión, así todos aprenden y no se vuelve a repetir o, más bien, da un entendimiento general de la razón lo cual ayuda a darle dirección todo lo que hacés.

Además es un gran momento para compartir conocimientos, enseñar, y que todos comprendan el negocio. Voy con un ejemplo tonto pero funcional: los decimales en las cifras de una presentación.

  • $10,591.21
  • $10,591

¿Cuál es mejor? El segundo. 21 centavos no hacen la diferencia, pero sí la hacen. Se ve mejor y permite una mejor lectura, además de hacer más chico el número. Clave a la hora de presentar un presupuesto.

Es algo muy sencillo, pero sin esa explicación y solo pedir que se quiten los decimales porque sí no permite al receptor del pedido entender las razones, y la próxima vez lo volverá a hacer porque quizás era algo puntual de ese momento, o de ese jefe. En cambio con las razones detrás esa persona lo adopta como propio y se lo lleva como conocimiento. De hecho, este ejemplo me lo dijo un jefe a mí hace unos años...

Ahora, imaginemos lo mismo pero con temas más importantes, más estratégicos de negocio. Es mejor para todos. Se aprende y se optimiza la operación.

8. Definir claramente tus límites como líder

Con todo lo anterior, es fácil caer en ser el jefe buena onda y es importante evitar que quieran aprovecharse.

Está buenísimo generar confianza, amistad y un clima relajado de trabajo, pero más allá de eso tenés que dejar en claro que sos el jefe, porque habrá situaciones donde es importante liderar con mayor firmeza a la acostumbrada, donde no habrá tiempo para demasiado debate ni espacio para revisar opciones. Se tiene que hacer como vos decís porque así lo demanda el proyecto o el requerimiento, por urgencia o importancia, y todos tienen que entender que eso también es posible, y está bien.

9. Ayudar y empujar el crecimiento

Que nadie se quede con lo que sabe en su zona de confort. Hay que estar constantemente empujando para que hagan cosas que no les gustan, no se animan o no saben.

Idealmente hay que hacerlo en la dirección que la persona quiere crecer, para tener detrás un motivador:

  • Si un project manager quiere ser director del área, involucrarlo en las proyecciones de negocio.
  • Si un diseñador quiere ser director creativo, asignarle la tarea de hacer y exponer presentaciones.
  • Si un realizador quiere ser gerente de su área, empujarlo a que aprenda a usar herramientas de manejo de proyectos.

No es solo crecer en su puesto, sino entender las aspiraciones de cada uno para que crezca en la dirección correcta para su futuro como profesional.

10. Facilitar las herramientas necesarias para hacer el trabajo

Y no solamente tecnológicas, para lo cual claramente aplica. Sino de todo tipo.

Por herramientas me refiero a:

  • El tiempo
  • Los procesos
  • La gente
  • La información
  • El dinero
  • El software y hardware

No podés pedirle a un realizador que te tenga listo un video para dentro de 4 horas si exportarlo le demora 8 porque tiene una computadora de hace cinco años. O a un creativo que te baje el concepto de la propuesta si el brief es un desastre. O a un comercial que cierre más clientes cuando ni siquiera tiene una presentación de credenciales al nivel del mercado. Coherencia.

Nosotros como jefes tenemos que asegurarnos que el equipo cuenta con las herramientas necesarias para hacer bien su trabajo. Y en caso de que no, medir nuestros requerimientos entendiendo las limitantes que nosotros mismos no podemos resolver.

11. Conversar uno a uno

Es de las cosas más valiosas que aprendí recientemente. Darle a cada uno su espacio, desde el más senior al más junior, para que se exprese libremente y puedas darle feedback (a veces ayudado por su jefe, no siempre es posible conocer el detalle de cada uno).

Mi estructura para estas conversaciones es:

  • Primero doy mi feedback positivo
  • Luego el negativo
  • Y cierro con otro positivo.
  • Pregunto cómo se siente en general.
  • Qué cosas le molestan.
  • Qué cosas le gustan.
  • Sus recomendaciones para mejorar el equipo.

Es importante empezar uno para romper el hielo y también dar feedback negativo, eso abre al otro para compartir también cosas negativas de vuelta que de otra forma no diría.

La cantidad de conocimiento que se obtiene sobre el funcionamiento del equipo de trabajo y la empresa en estas charlas es impresionante. Además de ayudar al siguiente punto.

12. Generar confianza entre todos

Principalmente para que puedan decirte, y decirse entre ellos, lo que piensan sin necesidad de maquillarlo demasiado.

Sobre todo que puedan corregirte. Generar la confianza suficiente para que cualquiera pueda responder que tu idea o solución es una mierda. Vas a notar una mejora inmediata en los entregables y la calidad final del producto.

Esto te va a ahorrar tiempo (menos vueltas) y generarás un clima de trabajo libre, suelto, donde si bien la dirección que se tome no es la que todos en consenso querían (casi imposible), sí tuvieron su espacio para expresarse y no estar de acuerdo, pero se explicaron los motivos de la decisión y todos tiran para ese lado. Lo cual es muy distinto a que se tome unilateralmente el camino a seguir y la gente se quede sin sacar lo que tiene adentro, eso se acumula y afecta por otro lado.

13. Por qué hacemos lo que hacemos

Y no es dinero. Nunca es dinero. Por favor que no sea dinero.

El motivo, la razón detrás de nuestro trabajo tiene que inspirar, motivar a querer entregar cada día un mejor resultado.

Lógico que finalmente todos trabajamos por plata y queremos ganar más, y la empresa en la que estamos si no genera dinero no existe y nos quedamos todos en la calle. Eso ya lo sabemos. Ahora tenemos que encontrar una razón adicional, de fondo, porque si es solo por guita da lo mismo trabajar en cualquier lado.

En uno de mis equipos queríamos crear el mejor contenido posible, tanto para nuestros propios productos como para clientes. Para ello teníamos que estar siempre a la vanguardia en cuanto a técnicas, nuevos formatos, algoritmos de las distintas redes sociales y más. Estudiábamos las distintas técnicas que había por ahí, seguíamos a los líderes de la industria, inventábamos nuestros propios métodos... Eso te da ganas de trabajar y de pertenecer, estas buscando crear el mejor contenido del mundo, romper el código de atención de las personas, ganarle a los demás. No solamente ganar más dinero para una empresa.

14. Darle a cada uno su momento

Ponerlos ahí frente a la cámara, el reflector y en el escenario. Que todos miren a esa persona o equipo en particular. Reconocer su trabajo públicamente y, sobre todo, en privado.

Hacerlo público está buenísimo, tienen su momento de fama merecida y sirve para dar a conocer a la gente, que todos entiendan qué hacen y quiénes son.

Pero hacerlo privado es todavía mejor, y más si es con superiores. Que en una oficina o llamada se crucen con otras personas y les digan "¿Vos fuiste el que hizo tal y tal cosa?" y los feliciten, es impagable. Ahí se dan cuenta que su laburo vale, que la gente los reconoce y no es solamente un movimiento de manual del buen líder, donde en la fiesta de fin de año se los menciona. Se habla de ellos y su trabajo aún cuando no están presentes.

15. Funcionar como un filtro

Si todo los problemas que tiene la empresa o los comentarios que te hacen terceros lo comunicás exactamente de esa manera, ¿para qué estás ahí?

Como jefe tenés que ser un filtro, elegir cuidadosamente qué y cómo decís de todo lo que te dicen a vos para buscar el bien de tu equipo. Y aplica tanto para lo bueno como para lo malo. A veces hay que crecer los comentarios buenos para motivar y otras darle dirección a los malos, para que sirvan como crítica constructiva.

Es entender todo el ruido y transformarlo en información útil.

16. Intentar que se vayan de la empresa

Tuve mis problemas por pensar así pero hay que tomarlo como una filosofía, no como querer vaciar de talentos a la compañía.

Que se vayan de la empresa quiere decir que crezcan como profesionales, consigan algo mejor, evolucionen. Darles todas las herramientas para que día a día se superen, sepan más y ganen experiencia. Intentar que el lugar en el que están no sea suficiente para contenerlos.

De esta manera vas a lograr tener un equipo con mejores profesionales, lo cual beneficia directamente a la empresa y la incentiva a crecer a la par de sus talentos, para darles eso que están buscando y evitar, justamente, que se vayan. Es un círculo virtuoso hermoso.


Y hasta acá llegamos. Como dije al principio este es un artículo vivo que iré actualizando con el tiempo.

Espero que te haya gustado, te sirva y te invito a seguirme en Instagram donde podemos continuar hablando del tema y suscribirte a mi newsletter acá abajo para que te llegue lo que escriba directo a tu correo.

Alejandro Sena

Alejandro Sena

Ciudad de México